domingo, 16 de octubre de 2016

Juguete desajustado

-         -  ¡Bienvenido a la isla de los juguetes inadaptados! ¿Qué ocurre?

-         -  Me siento infinito, aunque estoy roto por dentro, puedo sentir los engranajes que torpemente intentan cumplir su función y aun cuando no lo logran siguen intentándolo sin ceder.

-          - ¿Y tu corazón?


-          - Se encuentra desajustado, hace ya un tiempo que dejo de marcar la hora correcta, se detuvo cuando deje de sentir, me dolía tanto sentir, forcé inútilmente sus manecillas, quería que avanzara pero se detuvo, fue mi culpa, ahora es una simple baratija.

-          - No, no creo que sea eso. Tu corazón marca un nuevo comienzo, la invariabilidad del tiempo, si el tiempo se detuvo en tu corazón lo hizo por una buena razón, se detuvo porque tienes que cumplir una condición, esa condición es volver a amar, cuando cumplas con ello, el reloj volverá avanzar. El tiempo que tienes es preciado, es infinito, por tanto tienes todo el tiempo que quieras para trabajar en repararte, en ajustar tus sentimientos que por engranajes llevas dentro, cuando termines tu tarea, volverás a escuchar el sonido que caracteriza a todo engranaje.


-          - ¿Y cuál es ese sonido?


-          - El sonido que hace el corazón al latir, como una bobina. El tiempo que tienes es un tesoro, depende de ti como lo utilices, no.

martes, 13 de septiembre de 2016

Imágenes de los mineros

Los hombres, los mineros de Lota, trabajan incansablemente en esa atmósfera de carbón y piedra, envueltos por una cortina de polvo, el ruido de las picotas y las luces centelleantes de sus cascos. Acortan su tiempo, privados del mundo y de su luz natural, de sus familias, sudor y lagrimas se entremezclan en sus cuerpos mortales. Eso sí, tal es su alegría que va más allá de esas minas y de lo que puedan disfrutar, no desmereciendo su trabajo y de sus luchas, pueden morir de asfixia, de modo que esas imágenes o vestigios nunca podrán dejar de trabajar.

domingo, 8 de mayo de 2016

Las letras son violentas y violentadas.

Tengo que corresponderle a mi violencia interna, romper cosas, tomar alcohol hasta que mis arterias exploten, la irreverencia es una filosofía adoptada hasta la médula. Me agrada la gente desesperada que lleva un alma en forma de nebulosa, que piensa con el caos de las ideas, llenas de furia sin sentido, me gusta la gente que destruye cosas, mentes inadaptadas y destinos inciertos que no prometen nada más que seguir sus lemas, ellos están llenos de sorpresas y fuego inexorable. Me encuentro bien entre esclavos descontentos, leprosos que nadie quiere mirar o acercarse, del odio nacen cosas tan tremendas, el mismo amor se consume con el. Ahora entiendo porque la gente vomita, todos tenemos algo que nos provoca un estado nauseabundo, porque todos los días nos toca mirar nuestro reflejos. Qué horrible es vivir en sus pesadillas llenas de hipocresía, burocracia y perversión. Nadie puede salvarlos, ni nadie puede salvarse a si mismo, esto no es una guerra que se gané, es una pequeña batalla que libramos todos los días para seguir engañándose y lo peor de todo es que aceptamos todas las noches acostarnos en nuestras camas y cerrar los ojos con esa pobre ilusión de un mejor despertar. Hoy soy un tirano, un pesimista, un despojo, un hijo de perra, pero no uno cualquiera, si no uno que no tiene desmedro en orinar sus almas, escupir sus crédulos y fantasiosos rostros, hoy les doy con un bate tan duro en su cabeza, que preferirán una bala en la cien. Una identidad problemática; una infancia difícil, crea bestias en la sociedad. Las letras son violentas y violentadas, porque nos han torturado y nos hemos torturado de igual forma.  Atten. La real escoria de la humanidad.

miércoles, 27 de abril de 2016

Adoptando los riesgos

Hoy no es un día cualquiera, creo reconocer cierto espíritu inquieto y arriesgado, sin ápice de temor alguno. En la mañana recuerdo haberme despertado sin siquiera decirle a la carne que tenía que arrastrarse y moverse con agilidad monstruosa, una clara noción de que ya estaba cambiando de piel, eso me hacía recordar el darwinismo evolutivo, recordé a su vez mientras tomaba algo de café lo que mi padre me dijo una vez "¿es qué acaso el pensamiento define el alma?" Medite mientras daba sorbos al negro y espeso café preparado por la mano de mi querida y amada madre. Ella al otro extremo de la cocina me observaba con aire inquieto, al momento de que sus ojos me acusaban con vigilar mis movimientos con suma atención, le interrogue con cierto ademan imperativo, esparciendo al mismo tiempo una atmósfera de incomodidad.

- Yo: Madre, el cielo puede ser una nube que recubre el misterio para hombres que no quiere ver más allá de lo aparente, pero bien tu conoces mi genio y no hay nada en el mundo que yo no quiera conocer, sobretodo cuando se trata de nuestra infame humanidad, así ahora veo en ti, cierto misterio que deseo develar. Tus ojos acusan con pregunta, pero tu boca aún yace floja ¿Qué ocurre? ¿Deseas consultar algo con tu hijo?

- Madre: Hijo, tan despierto como siempre, incluso cuando duermes padeces de los pensamientos más profundos, esa siempre ha sido tu bendición y en otras circunstancias una maldición. Podrían tomar tu alma y acoplarla en historia de la clásica y trágica griega, tu naturaleza siempre es presa de lo que el mundo configura para tus aventuras y desventuras. Hoy me acusaras de bruja o adivina, pero veo que empiezas a mudar como quién viera una serpiente mudar de piel, dejando atrás la clara evidencia. Pues ya, no sigamos rodando con la misma dinámica, no deseo aburrir y aflojar tus ánimos tan tempranamente. Hijo ¿Qué ocurre hoy contigo?

- Yo: ¿Aparte de ser tu hijo primogénito? Nada acusa más que el cambio por el cambio, bien veo que me prestas atención aún cuando no es necesario y no lo digo con corto genio de diablillo molesto, si no todo lo contrario, me alegra ver que prestas siempre la misma atención para cada uno de tus hijos y con la misma magnitud de ternura, somos hijos agradecidos y yo, como el mayor de tus hijos te lo abalo y aplaudo con felicidad plena y sincera. Ahora contestando tu pregunta, madre mía, acá ocurre lo siguiente, hoy he adoptado nueva filosofía. Sí, tus oídos han escuchado bien, hoy soy hombre nuevo, no en carne, si no que en pensamiento y el pensamiento siempre transforma las otras cosas que van siempre más allá de lo figurativo.

- Madre: Ya veo, ahora me queda confirmada lo que ven mis ojos en ti. Hoy debo ser madre dichosa, tus cambios son fragante esperanza que llena de calma y alegría al corazón de nosotros tus padres. ¿Y de dónde se origina estos cambios?

- Yo: Los cambios que ves hoy en mi, son prendas preciosas que me han obsequiado mis lecturas, debo ser agradecido de ello. Los libros siempre me han alimentado bien, files compañeros incluso en las horas en que todo el mundo enmudece, consejeros pragmáticos y otros un tanto ortodoxos, pero todos aportan por igual y han moldeado mis pensamientos al punto de que hoy soy criatura nueva.

 En ese momento abrazo a mi madre y le ofrezco una cálida sonrisa, le beso su mejilla y me despido con otra sonrisa, una que ilumina sus ojos que en otras circunstancias los confundiría con lagrimas. Tomo mi mochila y dejo la puerta principal detrás de mí.